El jugador del Barça ya está en su casa tras serle extirpado un tumor en el hígado. Es el último de una lista de deportistas que superaron una grave enfermedad
Esta misma semana, pocos días después de que los médicos le extirpasen un tumor en el hígado, el futbolista del Barcelona Eric Abidal regresaba a casa. En menos de un mes, podría volver a entrenar con sus compañeros. Así lo confirmaba su club en un esperanzador comunicado: “El jugador fue dado de alta y se encuentra descansando en su domicilio particular. El proceso postoperatorio ha sido satisfactorio en todos los aspectos y no ha presentado ninguna complicación”.
Según explican los doctores del FC Barcelona, Abidal “seguirá el proceso de recuperación en su domicilio y se prevé que en cuatro semanas pueda empezar a realizar ejercicio físico para, posteriormente, incorporarse a la dinámica de entrenamientos del grupo”. Por expreso deseo del jugador, el club pide el máximo respeto al derecho a su privacidad y confidencialidad sobre su proceso clínico.
La enfermedad de Abidal se conocía poco después de que Miki Roqué, futbolista del Betis, confirmase de forma pública que sufre un cáncer del pelvis. Los casos de Abidal y Roqué son los más recientes, pero no es la primera vez que deportistas del alto nivel tienen que abandonar provisionalmente su profesión debido a una enfermedad. Por suerte, la recuperación total y el regreso a la actividad deportiva es, en la mayoría de los casos, el denominador común.
Uno de los casos más conocidos en España es el de Lubolsav Penev. En 1994, cuando era futbolista del Valencia, se le detectó un cáncer en el testículo izquierdo. Tras casi un año de recuperación, Penev volvió a jugar al más alto nivel. Tras dejar el Valencia, aún tuvo tiempo para firmar por el Atlético de Madrid y jugar en dos equipos gallegos, el Celta y el Compostela.
También el caso del portero José Molina tocó muy de cerca al fútbol gallego. En la temporada 2002-2003, con el Dépor instalado en la aristocracia del balompié europeo, el guardameta titular de la escuadra herculina anunciaba, a mitad de campaña, que padecía un cáncer en un testículo. La recuperación del guardameta se llevó a cabo dentro de los mejores plazos posibles. Acabó la temporada siendo titular, con el Deportivo jugándose un título de Liga con la Real Sociedad y el Real Madrid, que al final sería para los merengues.
Otro guardameta, el gallego Sergio Aragoneses, tuvo que hacer frente a la enfermedad en dos ocasiones, superando en ambos casos el cáncer. Superó la enfermedad en 2005, pero sufrió una recaída un año y medio después. Aún así, el meta de Porriño completó de nuevo la recuperación y pudo volver a defender la portería del Tenerife, su actual equipo.
Uno de los casos más curiosos lo protagonizó el holandés Robben, uno de los mejores jugadores del panorama futbolístico actual. También padeció la enfermedad, aunque no se conoció hasta tiempo después de que su recuperación era un hecho. El que fuera jugador del Real Madrid disputó la Eurocopa de Portugal, en el año 2004, mientras se recuperaba de un tumor. No hizo pública su dolencia hasta casi un año después, cuando fichó por uno de los equipos más potentes del fútbol europeo, el Chelsea.
Las muestras de apoyo, tanto a Abidal como a Miki Roqué, han sido múltiples desde que se supo su enfermedad públicamente. Tanto sus compañeros como sus adversarios han querido dejar claro que todos juegan en el mismo equipo cuando se trata de superar una enfermedad, y que todos visten la misma camiseta y defienden los mismos colores, por encima de cualquier rivalidad de carácter deportivo. Por ejemplo, en su encuentro de Liga de Campeones ante el Olympique de Lyon, los jugadores del Real Madrid quisieron saltar al terreno de juego con unas camisetas en las que podía leerse un mensaje de apoyo a Abidal, algo que muchos otros equipos, entre ellos el Barcelona, ya habían hecho en la competición liguera. Pero los madridistas se encontraron con un problema: la UEFA, ciñéndose a una normativa tan insensible como aparentemente absurda, no lo permitió. Seguro que a nadie le hubiese parecido mal que se incumpliese una ley incomprensible. Por ello, los blancos decicieron lucir la camiseta al final del partido. Habían cumplido su misión de apoyar a Abidal, sin que la normativa de la UEFA se lo hubiese impedido.
Incluso, los jugadores del Olympique de Lyon decidieron participar en la iniciativa. Los directivos de ambos clubes se pusieron de acuerdo por la mañana para comunicarle su petición a la UEFA, pero esta se lo denegó ya que el máximo organismo del fútbol europeo prohíbe lucir eslogans en las camisetas en competiciones europeas sea el motivo que sea, algo que viendo los últimos sucesos debería cambiar. No obstante, el Real Madrid le trasmitió su ánimo al futbolista y al propio Barcelona, y el Olympique también deseaba de participar en el homenaje ya que Abidal jugó durante tres temporadas en el conjunto francés. Finalmente, Abidal recibió su más que merecido homenaje.
En los últimos años, no solo estos futbolistas han demostrado que el cáncer es una enfermedad que, en muchos casos, tiene cura. Otros deportistas de prestigio también se enfrentaron a la enfermedad y después hicieron historia en el mundo del deporte. Sin duda alguna, el caso que tuvo una mayor trascendencia mediática y un mayor impacto social es el ciclista norteamericano Lance Armstrong, una leyenda en el mundo del deporte.
De hecho, el ganador de siete tours consecutivos, un mito del deporte mundial, se había hecho famoso unos años antes por volver a competir al más alto nivel tras superar un cáncer. El ciclista solo tenía 25 años cuando, en 1996, se le detectó un cáncer testicular con metástasis pulmonares y cerebrales. Armstrong se sometió de urgencia a una operación quirúrgica en la que le extirparon un testículo y a ciclos de quimioterapia. Tras la cirugía, su doctor le informó de que tenía menos de un 40% de posibilidades de sobrevivir.
El deportista eligió un tipo de quimioterapia que evitaba que perdiese capacidad pulmonar en caso de supervivencia. Y es que Armstrong sabía que iba a volver a competir, por lo que arriesgó en el tratamiento. Esta elección tan complicada fue vital para que después pudiese volver a competir a un nivel tan alto. Tras superar su enfermedad, Armstrong fue un referente en diferentes campañas en la lucha contra el cáncer, además de ser ejemplo para millones de personas en todo el mundo, que también sufrían la enfermedad y comprobaban que era posible la recuperación. El ciclista siempre fue consicente de todo lo que representaba tras superar su enfermedad.
Robben aparte, todos los deportistas mencionados en este reportaje tuvieron que olvidarse por un tiempo de sus carreras para centrarse en superar su enfermedad, y todos demostraron con su esfuerzo y actitud que superar una dolencia tan grave es algo posible. Abidal ya está en su casa y cuenta los días para poder volver a calzarse las botas, mientras que Miki Roqué también está centrado en vencer en su batalla contra el cáncer. Su regreso a los terrenos de juego está cada vez más cerca.
27/03/2011 - 20:00 h
Tomado de: http://www.xornal.com/artigo/2011/03/26/suplementos/contexto/eric-abidal-tambien-gana-partido-vida/2011032521273600133.html
Según explican los doctores del FC Barcelona, Abidal “seguirá el proceso de recuperación en su domicilio y se prevé que en cuatro semanas pueda empezar a realizar ejercicio físico para, posteriormente, incorporarse a la dinámica de entrenamientos del grupo”. Por expreso deseo del jugador, el club pide el máximo respeto al derecho a su privacidad y confidencialidad sobre su proceso clínico.
La enfermedad de Abidal se conocía poco después de que Miki Roqué, futbolista del Betis, confirmase de forma pública que sufre un cáncer del pelvis. Los casos de Abidal y Roqué son los más recientes, pero no es la primera vez que deportistas del alto nivel tienen que abandonar provisionalmente su profesión debido a una enfermedad. Por suerte, la recuperación total y el regreso a la actividad deportiva es, en la mayoría de los casos, el denominador común.
Uno de los casos más conocidos en España es el de Lubolsav Penev. En 1994, cuando era futbolista del Valencia, se le detectó un cáncer en el testículo izquierdo. Tras casi un año de recuperación, Penev volvió a jugar al más alto nivel. Tras dejar el Valencia, aún tuvo tiempo para firmar por el Atlético de Madrid y jugar en dos equipos gallegos, el Celta y el Compostela.
También el caso del portero José Molina tocó muy de cerca al fútbol gallego. En la temporada 2002-2003, con el Dépor instalado en la aristocracia del balompié europeo, el guardameta titular de la escuadra herculina anunciaba, a mitad de campaña, que padecía un cáncer en un testículo. La recuperación del guardameta se llevó a cabo dentro de los mejores plazos posibles. Acabó la temporada siendo titular, con el Deportivo jugándose un título de Liga con la Real Sociedad y el Real Madrid, que al final sería para los merengues.
Otro guardameta, el gallego Sergio Aragoneses, tuvo que hacer frente a la enfermedad en dos ocasiones, superando en ambos casos el cáncer. Superó la enfermedad en 2005, pero sufrió una recaída un año y medio después. Aún así, el meta de Porriño completó de nuevo la recuperación y pudo volver a defender la portería del Tenerife, su actual equipo.
Uno de los casos más curiosos lo protagonizó el holandés Robben, uno de los mejores jugadores del panorama futbolístico actual. También padeció la enfermedad, aunque no se conoció hasta tiempo después de que su recuperación era un hecho. El que fuera jugador del Real Madrid disputó la Eurocopa de Portugal, en el año 2004, mientras se recuperaba de un tumor. No hizo pública su dolencia hasta casi un año después, cuando fichó por uno de los equipos más potentes del fútbol europeo, el Chelsea.
Las muestras de apoyo, tanto a Abidal como a Miki Roqué, han sido múltiples desde que se supo su enfermedad públicamente. Tanto sus compañeros como sus adversarios han querido dejar claro que todos juegan en el mismo equipo cuando se trata de superar una enfermedad, y que todos visten la misma camiseta y defienden los mismos colores, por encima de cualquier rivalidad de carácter deportivo. Por ejemplo, en su encuentro de Liga de Campeones ante el Olympique de Lyon, los jugadores del Real Madrid quisieron saltar al terreno de juego con unas camisetas en las que podía leerse un mensaje de apoyo a Abidal, algo que muchos otros equipos, entre ellos el Barcelona, ya habían hecho en la competición liguera. Pero los madridistas se encontraron con un problema: la UEFA, ciñéndose a una normativa tan insensible como aparentemente absurda, no lo permitió. Seguro que a nadie le hubiese parecido mal que se incumpliese una ley incomprensible. Por ello, los blancos decicieron lucir la camiseta al final del partido. Habían cumplido su misión de apoyar a Abidal, sin que la normativa de la UEFA se lo hubiese impedido.
Incluso, los jugadores del Olympique de Lyon decidieron participar en la iniciativa. Los directivos de ambos clubes se pusieron de acuerdo por la mañana para comunicarle su petición a la UEFA, pero esta se lo denegó ya que el máximo organismo del fútbol europeo prohíbe lucir eslogans en las camisetas en competiciones europeas sea el motivo que sea, algo que viendo los últimos sucesos debería cambiar. No obstante, el Real Madrid le trasmitió su ánimo al futbolista y al propio Barcelona, y el Olympique también deseaba de participar en el homenaje ya que Abidal jugó durante tres temporadas en el conjunto francés. Finalmente, Abidal recibió su más que merecido homenaje.
En los últimos años, no solo estos futbolistas han demostrado que el cáncer es una enfermedad que, en muchos casos, tiene cura. Otros deportistas de prestigio también se enfrentaron a la enfermedad y después hicieron historia en el mundo del deporte. Sin duda alguna, el caso que tuvo una mayor trascendencia mediática y un mayor impacto social es el ciclista norteamericano Lance Armstrong, una leyenda en el mundo del deporte.
De hecho, el ganador de siete tours consecutivos, un mito del deporte mundial, se había hecho famoso unos años antes por volver a competir al más alto nivel tras superar un cáncer. El ciclista solo tenía 25 años cuando, en 1996, se le detectó un cáncer testicular con metástasis pulmonares y cerebrales. Armstrong se sometió de urgencia a una operación quirúrgica en la que le extirparon un testículo y a ciclos de quimioterapia. Tras la cirugía, su doctor le informó de que tenía menos de un 40% de posibilidades de sobrevivir.
El deportista eligió un tipo de quimioterapia que evitaba que perdiese capacidad pulmonar en caso de supervivencia. Y es que Armstrong sabía que iba a volver a competir, por lo que arriesgó en el tratamiento. Esta elección tan complicada fue vital para que después pudiese volver a competir a un nivel tan alto. Tras superar su enfermedad, Armstrong fue un referente en diferentes campañas en la lucha contra el cáncer, además de ser ejemplo para millones de personas en todo el mundo, que también sufrían la enfermedad y comprobaban que era posible la recuperación. El ciclista siempre fue consicente de todo lo que representaba tras superar su enfermedad.
Robben aparte, todos los deportistas mencionados en este reportaje tuvieron que olvidarse por un tiempo de sus carreras para centrarse en superar su enfermedad, y todos demostraron con su esfuerzo y actitud que superar una dolencia tan grave es algo posible. Abidal ya está en su casa y cuenta los días para poder volver a calzarse las botas, mientras que Miki Roqué también está centrado en vencer en su batalla contra el cáncer. Su regreso a los terrenos de juego está cada vez más cerca.
27/03/2011 - 20:00 h
Tomado de: http://www.xornal.com/artigo/2011/03/26/suplementos/contexto/eric-abidal-tambien-gana-partido-vida/2011032521273600133.html
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